PERLA DE TAHITÍ

 Larimar & Perla de Tahití by Blue Stone

La colección de joyas by Blue Stone
La unión del mar y la piedra, del mineral y del animal…

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HISTÓRICO DE LA PERLERA

Hace más de tres mil años, los chinos utilizaban ya los mejillones, resultantes del revestimiento de un modelo de plomo, con tal de recubrir diversos objetos de una cobertura de nácar (“Lac Tahu, Kiangsu). Y encontramos a su vez, desde el siglo XII, budas de nácar, resultantes del revestimiento de un modelo de plomo o estaño deslizado entre la concha y la capa de mejillones de agua dulce. La concha estaba abierta a la ayuda de varillas de bambú. El proceso era repetido a cada lado de la concha. Estos mejillones eran enseguida re-depositados en el lago.
Entre 1560 y principios del siglo XX, la mayoría de las guirnaldas de perlas europeas y de los tesoros religiosos provenían del Golfo de California. Las dos principales conchas eran la Pinctada Mazatlancica y la Pteria Sterna. La ostra Pinctada Mazatlancica produce perlas barrocas y semi barrocas de color gris oscuro, teniendo como color secundario el azul, verde y violeta, pudiendo atener 20 mm.
A partir de finales del siglo XIX, los técnicos de pesca apelaron a métodos más sofisticados: “la escafandra autónoma”. Por su utilización, las conchas podían ser recolectadas hasta a 80 metros de profundidad.
La mayoría de perlas recolectadas eran vendidas en París. Hacía el 1880, los primeros intentos americanos de cultura de ostras son tentados. Tokichi Nishikawa (1874-1909) fue la primera persona en Japón en ser capaz de producir camafeos esféricos cuyo procedimiento fue rehecho y explotado seguidamente por Mikimoto. Su suceso era debido a una mejor adaptación de la concha utilizada (Pinctada martesii) en la ambientación de su cultivo.

Los camafeos en Japón fueron realmente comercializados a partir del año 1920. En los alrededores de Kobe, sobre las costas de la isla llamada ahora Isla de las perlas, Mikimoto puso a punto la técnica del ganado dentro de cestas suspendidas sobre cuerdas, y utilizó un método de introducción de injerto de abrigo, destinado a secretar capas de perlas alrededor de un anillo de ellas.
La implementación fue asegurada por el dentista Otikichi Kuwara, amigo de Mikimoto. Mikimoto organizó con ingenio sus granjas de perlas y perseveró a pesar de la fuerte mortalidad de las ostras, causada por los pitones, lodos rojos…
Tenía al final de su vida un imperio de perlas cultivadas que había mantenido durante la Segunda Guerra Mundial.
Los secretos de la técnica de cultura, fueron bien guardados y las granjas de perlas no pudieron implantarse en aquel entonces (con excepción de Japón), con la presencia de siembra japonesa.

LA PERLA DE LA OSTRA

La Pinctada Margaritefera o Perla de la Ostra de labios negros, era utilizada en el siglo XVIII por el pueblo polinés como herramienta de pesca (cebos), objeto de ornamento o incluso moneda de cambio. La llegada de navegadores en el S.XIX ha desarrollado una nueva forma de comercio del nácar marcado por un crecimiento de las exportaciones. El comercio del nácar estaba destinado a la marquetería, botones…
En promedio anual, entre 1830 y 1890, las ventas de productos de materia nacarada atuvieron 900 toneladas, 800 toneladas de 1890 a 1930 y 700 toneladas hasta el año 1960. Este sistema contribuyó a reducir considerablemente el rosario natural de ostras que contenían las lagunas de los atolones polinesios.
Las autoridades locales tienen desde principios del siglo XX instauradas cuotas de pesca, cerrando la explotación de ciertos atolones.

HISTORIA DE LA PERLA DE TAHITÍ

Las primeras experimentaciones de recolectage y crianza de la ostra Pinctada margaritifera han sido llevadas a cabo en 1940 por M. Simon Grand, cultivador de ostras de Arcachon, quien efectuará sus ensayos en diversos islas de Tuamotu y en el Gambier. Seguidamente, las misiones de los biólogos tuvieron como objetivo principal de gestionar la explotación de los nácares del stock natural. Entonces, en el año 1963 fue organizado junto a una compañía perlera australiana, la llegada de cirujanos que operaban en Hikueru y Bora-Bora sobre nácares transferidos.
El recolectage observado dos años después, es de excelente calidad y suscitó pues, mucho interés por la perlicultura.
En 1967, M.Ree,go, biólogo, estudió la factibilidad de una granja perlera en Manihi-Tuamotu.

FORMACIÓN Y PROPIEDADES FÍSICAS DE LAS PERLAS

El naturalista Linné (1707-1778) puso en evidencia el modo de formación de las perlas : un gusano microscópico del grupo de las tenias, parásito de los moluscos, se sitúa entre la concha y el abrigo, el cual excitado bajo el efecto de las toxinas, se invagina y forma un bolsillo, aislando el parasito a través de una secreción de caliza.
Cuanto más es importante la secreción, más excitado se encuentra el tejido del bolsillo y más segrega.
A su vez, la piedra no cesa de agrandarse si el molusco no lo expulsa a través de un movimiento brusco.
Las perlas son formadas pues, hasta su centro, de capas concéntricas constituidas por finos cristales de aragonito, dispuestos de forma paralela unos con otros, en una red de materias orgánicas quitinosa llamada conchiolin.

TÉCNCA DE PESCA DE LAS CONCHAS

La técnica de pesca llamada “zambullida” consiste en buscar las ostras que han sido zambullidas sucesivas en apnea. El método conlleva numerosos peligros, tal y cómo los accidentes de descomprensión (sordera, trastornos mentales graves, los cuales pueden conducir incluso a la demencia).
Por otra parte se encuentra muy devastada por el ganado y es peligrosa a la altura de las pocas piedras recolectadas.

TÉCNICAS CULTIVADAS

El proceso de crianza de la madre perla es largo y necesita enormemente de cuidados, ya que la especie es frágil.
Esta tiene labios negros y libera en ciertos periodos del año sus sustancias sexuales, fecundados en aguas abiertas.
Después de un seguido de meses, las ostras jóvenes se fijan sobre los corales o mueren enterradas en la arena.

La captura: el perlicultor captura las ostras jóvenes en la laguna, sobre colectores artificiales y tras ello las cría en filas de crianza submarina durante más de tres años. Lo harán el objeto de atención, con un seguido de limpiezas sucesivas.

Nacres en chapelet sur les lignes (age + de 36 mois)
Rosario en nácar en línea (mayores de 36 meses)

El détroquage y la crianza: En el momento en el que los colectores han alcanzado los 18 meses, los nácares se separan los unos de los otros, con tal de avanzarse (uno por uno al nivel de la bisagra).
En función de su tamaño, serán puestas en hebras, cuerdas de 20 mm de diámetro y 150 cm de longitud, sobre las cuales los nácares encordados sobre un hilo de nylon de 200 cm de longitud serán enrollados hasta el momento de ser puestos entorno al rosario.
Las otras serán puestas en rosario, cuerdas de 6 mm de diámetro y 450 cm de longitud. Sobre los nudos organizados cada 20 cm, un nácar es atado con un hilo de nylon de 30 cm.
Las ostras trasplantadas son seguidamente puestas otra vez en su medio natural. En los 50-60 días seguidos a la operación, el tejido injertado formara el saco de perlas, aislando el núcleo de órganos de la ostra y dará comienzo al largo ciclo de formación de la perla. Un nácar soporta únicamente un injerto y 2 subinjertos a lo largo de su vida. 30 % de los moluscos operados mueren tras el postoperatorio; 30% de los injertos introducidos
no recubren correctamente el núcleo del nácar, únicamente un tercio de las ostras, serán las que den perlas cultivadas sean comercializadas. El espesor de la capa de la perla, la cual depende también del vigor de trasplante de la ostra, afecta de 0’8 a 2 mm.
Más de 200 capas de nácar se encuentran despojadas las unas sobre las otras alrededor del núcleo, sobre el cual la composición es sustancialmente idéntica a la de la concha. Es lo que dará a la perla cultivada de Tahití su belleza, diversificación de colores e impresionante diámetro.

La cosecha: Tras de 24 a 36 meses de vigilancia, el perlicultor vivirá el nacimiento de la perla de Tahití.
Es importante identificar el nombre del trasplante y el número de línea, con tal de asegurar un seguimiento completo.

LA PERLA DE TAHITÍ

Las perlas de Tahití son rara vez negras.
El término no proviene de su color, sino de la especie de ostra que las produce, madreperla con los labios negros “La Pinctada Margaritifera, variedad Cumingui”.

En 1975, el GIA (Gemmonolical Istitute of America) reconoce el carácter auténtico de la perla cultivada de Tahití.
En 1983 la designación oficial de esta joya se convirtió en “La perla cultivada de Tahití
denominación fijada por la CIBJO (Confederación Internacional de la Joyería y la Orfebrería).

Clasificación de las perlas cultivadas de Tahití
Según las reglas definidas por el gobierno de la
Polinesia francesa en el capítulo II de la deliberación número 2001-088 del 12 de Julio del 2001
Categoría
Oriente
Brillo
Inclusión
A
Muy profundo Muy elevado Infinitesimal
B
Profundo Elevado Algunas
C
Mediano
Mediano
Varias y ligeras
D
Débil Débil Varias y profundas

Calidad A : Perla de calidad superior la cual presenta pocas inclusiones visibles a ojo y localizadas sobre menos del 10% de su superficie. Deben tener un muy buen lustre.
Calidad B : Perla que presenta algunas inclusiones concentradas más de a lo sumo 30 % de su superficie, y la cual tiene un lustre hermoso o medio.
Calidad C : Perla que presenta varias inclusiones concentradas más de a lo sumo 60 % de su superficie, y la cual tiene un lustre hermoso o medio.
Calidad D : Perla dejando aparecer varias inclusiones sobre más del 60% de la superficie.

La densidad de las perlas cultivadas: La masa de una perla se evalúa en granos (un grano=0,05 g): una perla de 20 granos tiene un diámetro de 9mm, una perla de 8 granos tiene el mismo diámetro que un diamante redondo,
talla brillante de un carácter (es decir, 6’5 mm).

El diámetro: La perla es clasificada según el diámetro que es establecido en milímetros. El diámetro de una perla cultivada de Tahití varía en general entre 8 y 14 milímetros. Algunas perlas pueden medir hasta 16 o 18 mm, lo cual resulta ser excepcional. Actualmente, la mayor perla de Tahití enumerada posé un diámetro de 21 milímetros.

Sus formas: Según su ubicación en el molusco, las perlas pueden presentar diversas formas. En porcentaje las esferas perfectas son las menos numerosas. Llevan el nombre que deseamos ofrecerles, Oliva, Gota, Pera…

El Keshi: “Semilla de amapola” en japonés. En el origen, término atribuido por la semilla de la piedra. Es asociada al camafeo por la ausencia de núcleo.

La luminiscencia: Cómo todos los materiales orgánicos, las perlas son luminiscentes bajo la luz negra, bien en tonos vivos blanquecinos en las perlas blancas, o bien de forma más o menos débil en tonos de rojos a marrones en las perlas de Tahití (las perlas tintadas evidentemente, no son luminiscentes).

Oriente, lustre y color de la perla cultivada: El color de las piedras es parecido al del nácar de la segrega de moluscos. El color de una perla, es el resultado de la presencia de agua de mar, de marcas de elementos cromogénicos concentrados por la segrega de moluscos, según su especie y alimentación.

Conclusión: Producto considerad cómo lujoso, la perla únicamente puede hacer soñar. Algunos países intentan desarrollar esta producción algo mágica. Desde los años 80, la perlera ha tenido un auge considerable.
Las exportaciones de perlas primas, en el primer rango de las exportaciones de Polinesia se encuentran bajo el peso de 86 kilos en 1980 a alrededor de 10 toneladas en 2003, por un valor de 85 millones de euros.
Esta actividad, esencial desde el punto de vista socioeconómico, genera alrededor de 5000 puestos de trabajo en más de 800 granjas productoras repartidas en 30 islas y atolones.

Recordatorio: Un collar de 3 filas de piedras cultivadas de Tahití vendido $880.000 en Christie’s- New York en Octubre del año 1989. En total 119 perlas de 12 a 15 mm con relleno y broche de diamantes

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